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Un itinerario de especial importancia siguiendo el curso del rio Júcar, se encuentra:

Hoz del Júcar

En el Júcar, el recorrido va desde Motilleja hasta Villa de Ves, y en él se combinan los muchos atractivos del paisaje con el interés histórico de la zona, constituyendo una ruta particularmente recomendable.

Partiendo del paraje de "Cuasiermas" en Motilleja, zona especial para el baño y la acampada, es conveniente visitar el altar de estilo herreriano de su iglesia, que data de 1.756.

Si es aficionado a la pesca, puede disfrutar de este deporte en Valdeganga.

Siguiendo el curso de la carretera, que discurre paralela al río, llamarán su atención las pequeñas aldeas de casas-cuevas excavadas en la roca, arquitectura característica en los pueblos de la ribera del Júcar. En pocos minutos llegamos a Jorquera, la antigua "Xurquera", capital administrativa y señorial de este estado y dependiente del Señorío de Villena, villa medieval de interés cultural que se alza a orillas del Júcar, bordeada de murallas almohades (s.XII). Entre sus muchos atractivos destaca la Parroquia de Santa María de la Asunción, de estilo gótico-renacentista, con lienzos de gran interés y una Cruz Procesional de plata del s.XVI en su interior. La Casa del Corregidor, del 1.727, con labras heráldicas, la llamada Torre de Doña Blanca, construida para defender el acceso de la villa, y las rejas del Ayuntamiento que datan del s.XVII.

En buena parte de la población predomina todavía la arquitectura medieval y existen numerosas casas blasonadas. Como hallazgo arqueológico de importancia destacan las tumbas del s.VI encontradas en las proximidades de la población.

Algunos miradores, construidos al afecto, nos permiten disfrutar de excelentes vistas panorámicas, desde allí se divisa todo el esplendor de la villa fortificada.

Merece la pena visitar Jorquera y las pedanías de la ribera del Júcar en el mes de Mayo. El día 22 de este mes se celebra la Romería de la Virgen de Cubas, con alardes de Moros y Cristianos, fiestas de gran interés turístico y cultural.

Sin dejar el curso del río llegamos a La Recueja, pequeño y tranquilo pueblo, donde el paisaje y la posibilidad de acampar son los mejores motivos para visitarlo.

La llegada a Alcalá del Júcar puede ser todo un acontecimiento, es, sin lugar a dudas, uno de los pueblos más espectaculares y pintorescos de toda La Manchuela, con sus casas escalonadas en una ladera hasta la cima donde se alza el castillo árabe, que da nombre al lugar ("AL-KALA": el castillo) y abrazado por la hoz de este río.

Declarado conjunto histórico artístico, Alcalá del Júcar fue antiguamente aduana del Camino Real de Castilla a Levante. Hoy, sus empinadas calles, abocadas hacia el río, tienen un singular atractivo turístico que seduce al primer golpe de vista. Un atractivo al que se unen particularmente alguna de sus cuevas que atraviesan la montaña sobre la que se asienta la Hoz del Júcar, y que se encuentran abiertas al público. Concretamente, muy cerca de Alcalá del Júcar en una de la paredes verticales dela hoz, se halla la Cueva de Garadén, fortificada por los árabes y célebre por su función de vigía en el Camino Real citado. De igual modo, merece la pena visitarse la plaza de toros, única por su forma irregular, siendo su construcción un ejemplo típico de lo que eran las construcciones de tapial (barro y piedra). Para disfrutar de unas excelentes vistas, tanto del pueblo como de la hoz, conviene situarse en los miradores existentes en los caminos que se dirigen a los pueblos aldeños como Las Casas del Cerro o las Eras de Alcalá.

Como obras arquitectónicas de interés destacan en Alcalá del Júcar, la parroquia de San Andrés (s.XVI al XVIII) con pórtico de entrada neoclásico, un puente sobre el Júcar de origen romano y reconstruido en el siglo XVIII, el castillo de origen árabe, aunque reformado en época cristiana, y la Ermita de San Lorenzo (s.XVIII).

Continuando la ruta trazada junto al Júcar, llegamos a Tolosa, de aquí en adelante el paisaje se hace cada vez más agreste, el cauce se estrecha y se convierte en "cañones" de una belleza extraordinaria. llegados a este punto los itinerarios posibles se multiplican. Como recomendación pueden valer parajes como Las Rochas, el Tranco del Lobo y El Molinar, estos dos últimos albergan los poblados de las dos primeras centrales que constituyó Hidroeléctrica.

Finalmente, como último pueblo en nuestro recorrido, se encuentra Villa de Ves, antigua capital del Señorío de Ves y viejo albergue del Alcalde Corregidor, nombrado villazgo de las manos de Alfonso X. Hoy en un pueblo semiabandonado. Sin embargo revive todo su esplendor el 14 de Septiembre, día en que se celebra la romería en honor al Cristo de la Vida, guardado celosamente en el santuario homónomo del s.XVI. En él pueden cotemplarse hermosas bóvedas góticas tardías, así como tres retablos, dos renacentistas y uno barroco, todos ellos de gran interés. También en este santuario y a través de una trampilla abierta en el suelo, se desciende a unas profundas criptas con algunas momias.

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